Jukebox, vint de les antigues pessetes i deixes que un braç mecànic amb una inteligència, per sort, molt limitada posi en marxa la cançó que necessites sentir en aquell moment, posem que posem New York, la versió de la Catpower, hem entrat en un metabucle, on la que decideix que es posa a la màquina es la bonica Chan, ella té poder i decideix que li dedicarà una cançó a en Bobby, el mateix que va cantar “Crec en Tu”. I tots contents d’estar tristos.
¿Saben esos palabros que hay que escribir “por seguridad” para entrar en algunos sitios “seguros”? Me he dado cuenta de que últimamente les ha dado por no hacerlo tan al azar, se van alternando consonantes y vocales de manera que sea mas facil ejercer el acto de la “seguridad”, lo que está dando pie a que aparezcan palabras que parecen reales.
Como cuando nos inventamos nombres de muebles de Ikea, probarlo, en verdad es muy fäcil.
No quiere ser una flor, para no ser como todas las otras flores, porque nadie se sienta en un césped (aunque está prohibido por el ayuntamiento) once o doce meses para elegir una de las flores que allí crecen (si es que el ayuntamiento de esta ciudad permite que crezca alguna flor no censada), porque tampoco quiere que una vez la elijan la arranquen (eso seguro que no lo permite el ayuntamiento, madre de dios), no quiere perder lo único que sabe que SI es, y nadie puede culparla, al menos yo no, aunque me parezca un error.
Creo que es importante saber que es lo que no eres, el resto… a mi que no me esposen, que duele. Bueno, lo del dolor… es una excusa, simplemente se que no quiero ser esposado, el resto…
La cosa va així: Fas cançons amb la idea de que algú te les destrossi, no sé si es que així la culpa no es tota teva del que surti. Falta bailoteo a Barcelona, no canviarà res, pero que no falti el meu grà de sorra, que no sé si sabeu que la sorra de Barcelona la porten del Sahara cada any, que es mes de mentida que l’ull d’espinete la nostra platja. Que li portem nosaltres al Sahara?) La cosa es així: Alejandro Medellín (¿?) busca un batería i un baixista, de moment.
Conciencia no tienes, a saber que habrás visto en ese hospital.
Trabajas de fantasma, reconozco haber creído el inicio, final.
La memoria te saca parentescos con la gente, reconoce tus gestos, tu poco tacto indiferente a la memoria.
Nunca fuimos nada, pero nada me agarra del brazo.
Me pregunto cómo hace la gente para no mirar en el metro, o para mirar a ninguna parte, que es lo mismo si es que es algo. A veces hago la prueba y miro de reojo si vería como me mira la persona a la que estoy mirando, poniéndome en su lugar, en el mísmo ángulo. Así, de paso, consigo unos “segundos de NO MIRAR”. A mi no me importa que me miren, se nota de que manera lo hacen; pero no noto que me miren como yo miro, fijamente, atento. Cuando veo alguien así, pienso que está medio loco.
A Don Perfecto todo le sale mal, igual que a Don Pepito. Como todo el mundo hace, Don Perfecto cree que sus desgracias son mayores, solo por tener un nombre tán paradójico. Ascensión no se siente ella misma al bajar por las escaleras. Intenta coger siempre el ascensor, aunque viva en el principal. Si está dentro de un aparato llamado así, le puede echar la culpa al señor Otis sobre la disfunción de llevarla a la Planta Baja. Julia y Aurelia son amigas y no saben por qué. A María, como no es creyente no le importa haber entregado su flor.
“Debo dejar algo claro: no he dicho nada extraordinario ni tampoco sorprendente. Lo extraordinario comienza en el instante en que yo dejo de escribir. Pero entonces ya no soy capaz de hablar de ello”. Maurice Blanchot.
No feu cas a la qualitat del só, ja sabeu, a caballo regalado…
L’arxiu el va gravar alguna de les bones persones de La Vida del Trabajador. Gràcies.
En busca d’inspiració pel nostre primer bolo… em vaig trovar expiració. Falten deu anys per tenir el que tenen ells, el que sigui, potser onze. No se, faré el que pugui.
Primera part (10:15 més o menys):
Sindrome de Estocolmo
Las Cosas y las Casas
La Venda Negra
Rosa de Fuego
La Nova de Nueva (¿El vino que no bebí?)
Segona part (11:05 més o menys):
Sindrome de Estocolmo
Las Cosas y las Casas
La Venda Negra
Rosa de Fuego
La Nova de Nueva (¿El vino que no bebí?)

El Wences segurament va estar tota la primera part contenint una rialla incontenible i altament contagiosa, potser el piano desprenia uns vapors hilarants que poc a poc van omplir l’Helio (era aquest mateix gas, potser?). Per algún motiu li feia gràcia tocar el piano i a tots ens va fer gràcia que li fes gràcia. Visca. Bonic.
