“El público espera ansioso sin disimular un nerviosismo que se hace evidente cuando de tanto en tanto se elevan algunas voces al unísono, formando una suerte de cadencia que rebota contra las paredes. Es entonces cuando se producen los primeros cambios de luces que dejan asumir que todo está por comenzar. De pronto, los primeros acordes de la guitarra, anuncian que va a nacer en el aire, un cante por bulerías.

El cantaor delgado de estatura mediana, pelo largo y mirada tímida se acerca hacia el micrófono de pie; lo acomoda convenientemente a su altura al tiempo que carraspea como quien se aclara la garganta, y le hace una señal con sus ojos al joven guitarrista que tiene los ojos clavados en él, y se dirige hacia el público con tono hosco y tímido a la vez:

-Señores yo con un poquito de silencio me puedo concentrar un poquito mejor y me podéis escuchar mejor… ¿no? por bien de todos… si queréis ¿no? y luego otro carraspeo y el doblar de sus palmas.

Aunque sus palabras no logran que la gente haga silencio, él se muestra sosegado, casi ausente, quizá porque sabe que en contados segundos, se producirá un extraño milagro: apenas comience a cantar, cuando de su garganta surjan las primeras estrofas.

De pronto de un modo prodigioso e incontenible, desaparece todo punto de referencia: el escenario, las voces de la gente, la guitarra y las palmas. Su voz emite un quejido casi sobrehumano de raíces ancestrales que se va elevando y los asistentes se van quedando callados presa del encantamiento que se engendra desde el escenario. Y los sueños toman la forma de música y la música de duende, y todo es magia y sortilegio.
Se entiende, claro está, porque están escuchando al más grande de los hechiceros de la voz y el sentimiento: a don José Monje Cruz… Camarón de la Isla.”

Carlos Palladino – Buenos Aires, Argentina

Aixó ho he trovat a una web que diu: “Esta Web fue diseñada en blanco y negro, pero cuando escuches a Camarón, un espectro increíble de colores inundará tus sentidos.”

Guisante decía ayer:

bienvenido
cada día perdemos más cosas que antes eran vírgenes: como las selvas, la madre de jesús, algunas partes del cuerpo y ante todo, perdemos la virginidad ante el conocimiento.
(qué inspirada eh?
flípate)

Yo diré:

Entonces, el conocimiento era virgen y ya no lo es? Porque virgen es la curiosidad, no el conocimiento, el conocimiento es lo contrario a la virgindad (se puede decir esto). Cosas que hacen BUM, habla de un chico, Pànic Orfila, que siente curiosidad incluso ante su propia curiosidad y la delicada frontera entre la curiosidad y la obsesión, por pirámides de papel, por el sexo en las mejillas y en forma de angel redentor con alas de fuego, por las cervezas primero y la dexedrina después, por la dinamita, BUM!

Pànic Orfila nos identifica lo que ya sabemos, que la felicidad es cuando te subes los calcetines y sientes como rodean tus pantorrillas con ese frescor que mas quisiera Golia activ.

” – Smith corre cada día, solo, por los cámpos que rodean la cárcel, y se siente bastante libre y piensa en lo que ha sido su vida hasta entonces. Smith sabe que no mucho, y sabe que nació en el equipo malo, el que siempre pierde. Vemos al joven llegando a un montículo que domina toda la recta final; obviamente, es una carrera. En el televisor, Smith se para poco a poco, dando los últimos pasos arrastrados. Mis padres están junto a mí viendo la televisión. (…)

- Veo a Tom Courtenay, y está parado, con los brazos en jarras, sin respiración, mirando a la multitud. En la televisión el hombre con gabardina tuerce la boca en una mueca de horror, porque acaba de darse cuenta de lo que está pasando. Smith sonríe, inmóvil, mientras todos le gritan que corra. (…)”

Cosas que hacen BUM es una novela que presentó Kiko Amat a finales del mes pasado, vale la pena lo que valen estos libros un poco gordos.

Papel sedoso y una mano culpable inauguran con un gesto esta fiesta:

llevo cerca de un mes peleándome con el css y con las tablas, textos en columnas de los que me esconderé el resto de mi existencia y rescatando cosas del baúl de los recuerdos. Lamentando el momento en que decidí hacer los titulares a mano para poder currarme esas fantásticas ligaduras que me he estado sacando de la mano (me interrumpo).

Esto no es un texto de inauguración, porque no tengo para nada esa sensación, no siento esa paz interior, la web falla por tantos sitios y le faltan tantas cosas que espero que me den trabajo igual porque no me gustaría actualizarla en un buen tiempo, me duele la cabeza. Yo no soy programador, yo no soy programador. Y eso, lo sabe hasta Pancho.

Pancho López, portada de el Cordón Desatado del Mundo, porque tu eres el cordón desatado del mundo, porque igual que yo, crees que los diseñadores no deberíamos hacer webs, que eso es cosa de los programadores, porque, tampoco deberíamos meternos en llevar blogs, porque andamos perdidos para editarlos y nos sentimos frustrados. Hay, que el tiempo nos coje Pancho, que somos jóvenes y el tiempo nos coje. Corre coño, que nos cojen.

“Nació en Chihuahua en novecientos seis
en un petate bajo un ciprés,a los dos años ya hablaba inglés,
mató a dos hombres a la edad de tres.
Pancho, Pancho López,
chiquito, pero matón.
A los cuatro años sabía montar,
la carabina sabía pulsar,
a treinta yardas lo vi apagar
un ojo a un piojo y sin apuntar.
Pancho, Pancho López.
valiente como un león.
A los cinco años sabía cantar,
tocar guitarra y hasta bailar;
y su papá lo dejaba fumar
y se emborrachaba con puro mezcal.
Pancho, Pancho López
a la cárcel fue a parar.
A los seis años se enamoró,
luego a los siete, pues se casó,
lo que tenia que pasar pasó,
a los ocho años papá resultó.
Pancho, Pancho López.
se fue a la revolución.
Aqui la historia se terminó
porque a los nueve Pancho murió,
y el consejo de la historia es:
no vivas la vida con tanta rapidez.
Pancho, Pancho López,
viviste como un ciclón,
Pancho, Pancho López
viviste como un ciclón”.

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